jueves, 18 de noviembre de 2021

La relación del General Perón con el mundo socialista

La relación del General Perón con el mundo socialista





La tercera posición caracterizó a las relaciones exteriores del peronismo, la premisa fue el no sometimiento a ninguna imposición imperialista (norteamericana o soviética), y promovió la unidad regional y la solidaridad entre los pueblos. A eso se abocó el General Perón, más allá de las diferencias ideológicas que pudieran existir entre los líderes del mundo.

Su relación con el mundo socialista es la prueba mas irrefutable de las inquebrantables convicciones del General y la puesta en práctica de la tercera posición.

Relación entre Perón, Mao y la República Popular Democrática de Corea


Carta de Perón a Mao




Madrid, 15 de julio de 1965


Al Sr. Presidente Mao Tsetung


Mi querido Presidente y amigo:

Desde este difícil exilio, aprovecho la magnífica oportunidad que brinda el viaje de los jóvenes dirigentes peronistas del MRP, gentilmente invitados por Uds., para hacerle llegar junto con mi saludo más fraternal y amistoso, las expresiones de nuestra admiración hacia Ud., su Gobierno y su Partido; que han sabido llevar a la Nación China el logro de tantas e importantes victorias, que ya el mundo capitalista ha comenzado por reconocer y aceptar.

Su pensamiento y su palabra de Maestro Revolucionario, han calado hondo en el alma de los pueblos que luchan por liberarse –nosotros entre ellos– que nos debatimos, en estos últimos diez años, en marchas y contramarchas propias del proceso de un pueblo, que va preparando las condiciones más favorables para la lucha final. El Imperialismo Norteamericano y sus aliados permanentes –entre ellos ahora, los actuales dirigentes soviéticos– se equivocan cuando piensan que con el engaño de una falsa coexistencia pacífica podrán detener la marcha de estos pueblos sedientos de justicia en pos de su liberación.

El ejemplo de China Popular, hoy base inconmovible de la Revolución Mundial, permite a los hombres de las nuevas generaciones prepararse para la larga lucha con más claridad y firme determinación.

La acción nefasta del Imperialismo, con la complicidad de las clases traidoras, han impedido en 1955 que nosotros cumpliéramos la etapa de la Revolución Democrática a fin de preparar a la clase trabajadora para la plena y posterior realización de la Revolución Socialista. Pero, de la derrota de esa fecha, hemos recogido grandes ejemplos que nos permiten prepararnos con mucha más firmeza, para que nuestro pueblo pueda tomar el poder y así instaurar la era de gobierno de los oprimidos –la clase trabajadora– única capaz de realizar una política de paz y felicidad para nuestro pueblo. Nuestros objetivos son comunes, por eso me felicito de este contacto de nuestros luchadores con esa gran realidad que son ustedes.

En lo fundamental somos coincidentes, y así lo he expresado muchas veces ante nuestros compañeros, la clase trabajadora y peronista de Argentina. Quedan los aspectos naturales y propios de nuestros países, que hacen a sus condiciones socio-económicas, y que modifican en cierta forma la táctica de lucha.

Los compañeros portadores sabrán explicar de viva voz nuestros puntos de vista, y el gran deseo de que la más profunda y sincera de las amistades se consolide entre nosotros.

Reciba, querido Presidente, las seguridades de nuestros mejores sentimientos. Somos confiantes en el triunfo de la justicia y la verdad. Nada ni nadie podrá detener la hora de los pueblos.

Por el triunfo de nuestras comunes luchas, por el triunfo y la felicidad el Pueblo Chino; por la liberación de los pueblos oprimidos, con toda amistad.


Un gran abrazo,


Juan Perón


Viaje de Isabel a la República Popular China y la RPD de Corea




Cuando Héctor Cámpora ganó las elecciones en marzo de 1973, el General Perón decidió entablar relaciones con la República Democrática Popular de Corea, como parte del proyecto que el General tenía de promover lazos diplomáticos y tratados comerciales con el mundo socialista.

El General envió a Isabel a China y luego a la República Democrática Popular de Corea para que reforzara los lazos entre nuestro país y dichas naciones.
Isabel llegó a la República Popular China, invitada por el propio Camarada Mao Tse Tung, el 8/05/1973. El 14 de mayo fue recibida en Beijing por el Primer Ministro Chou En Lai.






El 15/05 el Presidente de la República Democrática de Corea, Kim Il Sung, envió su avión presidencial a Beijing para que trasladara a Isabel hacia su país. El 16/05 fue recibida personalmente por el “Presidente Eterno” en Pyongyang.
La visita a La República Popular China y a la República Democrática Popular de Corea tuvo el fin de acercar a estos dos países al gobierno argentino, dado que ambas naciones compartían con el General la idea de no dejarse someter por ningún tipo de imperialismo.
La embajadora justicialista tuvo una excelente recepción en ambos países. En la RDPC fue recibida por miembros de la Juventud del Partido de los Trabajadores de Corea en el Palacio de los Pioneros del Pueblo Coreano y fue invitada a cenar con el presidente Kim Il-sung.
Isabel le regaló al líder de la RPDC un hermoso mate de plata y un hermoso ejemplar del Martín Fierro con tapa de cuero. Los regalos se encuentran en el Centro Internacional de la Amistad, situado en el Monte Myohyang, a tres horas y media en tren desde Pyongyang hacia el norte del país.
El viaje fue un verdadero éxito, el 1/06/1973 se establecieron relaciones formales entre Argentina y la RDPC con la firma de una declaración conjunta donde, entre otras cosas, se promovería "la liberación de los pueblos del Tercer Mundo" y se estimularían "las relaciones de amistad y cooperación en todos los campos".
La RDPC abrió su embajada en Buenos Aires, estuvo a cargo de Mun Song-guk y se estableció en la calle Gorostiaga 2115, en el barrio de Palermo.
Durante 1973 se firmó un convenio comercial que incluía varios productos: fibras sintéticas, azúcar, cereales, lanas, algodón, entre otros.
En 1975, siendo ya presidenta Isabel, fue recibida en la residencia de Olivos una delegación de niños norcoreanos que le llevaron a la presidenta un regalo y una carta de Kim Il-sung.

También interpretaron canciones tradicionales coreanas y de yapa cantaron con una entonación perfecta la marcha peronista.


Perón y el Che

Desde ya el Che no tenía demasiadas afinidades ideológicas con Perón, pero tras su caída le escribió a su madre gorila: "La caída de Perón me amargó profundamente, no por el sino por lo que significa para toda América. Estarás contenta, podrás hablar en todos lados...dijo el Che
Y remato la frase diciéndole "con la impunidad que te da pertenecer a la clase del poder".
En 1964 un estrecho colaborador de Perón, el Gallego Soto, al llegar a la residencia de Puerta de Hierro vio a Perón rodeado de varios hombres con uniforme verde oliva y con tupidas barbas.
Se notaba que la pasaban muy bien porque reían a carcajadas. La reunión estaba motivada en la recaudación de fondos para movimientos revolucionarios en Latinoamérica.
Había alguien que permanecía en las sombras vestido de fraile capuchino.
La luz azarosa reveló su identidad...
Se trataba del mismísimo Che, que venía de una gira por África.
El segundo encuentro se produjo en 1966 cuando el Che volvió a visitar a Perón antes de partir hacia Bolivia. Buscaba apoyo del General porque Fidel había expresado sus dudas sobre el apoyo del PC boliviano. Fidel tendría razón, Mario Monje boicoteó desde el comienzo el intento revolucionario del Che por orden de Moscú.
En esta ocasión el Che estaba casi irreconocible, calvo, afeitado y con anteojos de marco oscuro y cristales algo ahumados. El Che le contó sus planes en Bolivia al General que le dijo: "no va a tener éxito". Cuando el Che se fue, Perón dijo: "Pobre muchacho, lo van a dejar solo".




El General no se equivocó, al Che lo dejaron solo en Bolivia teniendo el final conocido por todos.
Perón le dijo al Che: "Comandante, su asma y esa zona húmeda no son compatibles, conozco el lugar porque hicimos instrucción militar ahí. Usted no va a sobrevivir en Bolivia".
Perón finalmente agregó: "Suspenda ese plan, busque otras variantes, no se suicide". Luego matearon un rato mientras charlaron un rato más.
Luego Perdón acompañó al Che hasta la calle y se despidieron muy afectuosamente.
Ambos tenían el mismo enemigo: el imperialismo.
Ellos no estaban de acuerdo en la metodología y la estrategia. Perón era pacto social policlasista, el Che creía en el foco, es decir estallidos insurreccionales que produjeran una reacción en cadena. Decía el Che: "crear 2 o 3 Vietnam es la consigna".
Al enterarse de la muerte del Che, Perón escribió: "Hoy ha caído como un héroe el joven más extraordinario que ha dado la revolución en Latinoamérica, ha muerto el Che. Compañeros, he recibido la noticia con profundo dolor, una pérdida para los pueblos que buscan su liberación".
En otras cartas Perón analizó las causas del fracaso del Che en Bolivia y dijo: "Es extraño que un hombre fogueado en la lucha revolucionaria no se diera cuenta de la situación precaria en medios y en preparación con los que contaba en Bolivia. No estaban dadas las condiciones”.
Y continuó: "La guerra de guerrillas, tiene sus exigencias originales, según sean las condiciones que la situación presenta. Lo que emprendió el Che en Bolivia era un suicidio. El Che solo contó con su propio valor, pero eso no es suficiente a la hora de encarar ese tipo de lucha. Tuvo que enfrentar a fuerzas regulares entrenadas para repeler ese tipo de lucha que contaban con apoyo, equipamiento y armamento superior. Se requiere de apoyo seguro ante esta situación y más aún en un entorno tan inhóspito como en el que el Che realizó sus operaciones”.
Perón pensaba que el Che era un tipo brillante pero que estaba del lado equivocado, lo mismo pensó el Che del General. Cómo sea, no coincidieron en como hacer la revolución pero ambos se respetaron y admiraron mucho por ser inmensos símbolos de liberación de los pueblos oprimidos por el imperialismo.

Perón, el bloqueo y Fidel





Perón antes de la asunción de Cámpora le dijo al que sería su futuro ministro de economía José Bel Gelbard: "Debemos abrir una agenda de trabajo con los países socialistas, especialmente con Cuba y China”. Y así lo hizo durante su tercer presidencia. Perón se atrevió a romper con el bloqueo impuesto por el imperialismo a Cuba. Se atrevió a desafiar al todopoderoso Estados Unidos en su intento de ayudar al pueblo cubano.

Cuba pudo reemplazar la planta industrial de procedencia norteamericana que había tenido que ser paralizada luego del bloqueo. Esto permitió mejorar la calidad de vida de los cubanos creando un surtido de productos y servicios que no estaban disponibles para la población. Las importaciones argentinas a Cuba fueron vitales.
Y lo más símbolo de todo es que Perón envió a Cuba productos de marcas yanquis producidas en Argentina como autos, pick-ups y camiones de las marcas Ford, Chevrolet y Chrysler. Un verdadero escupitajo en la cara del imperio.

Carta de Perón a Fidel


Buenos Aires, 24 de febrero de 1974

Excelentísimo señor Primer Ministro, República de Cuba, Comandante Fidel Castro

Estimado amigo:
Justamente hoy se cumplen 28 años del día en que asumí la primera magistratura del país, dando un paso en la evolución con un movimiento revolucionario basado en la Justicia Social. Movimiento que perdura en el tiempo y en el espacio, puesto que nuevamente, pese a mis años, estamos firmes resolviendo el futuro de nuestra Patria, buscando salvarla del desastre en que un desgobierno de dieciocho años la ha sumido.
Al frente de esta misión de amistad, les envió al amigo señor Gelbard, nuestro ministro de Economía, que tiene el encargo de darle un fuerte abrazo de mi parte, junto con mis saludos, y también testimonio del profundo agrado que sentimos por la apertura práctica entre nuestros pueblos. En todas las clases de relaciones humanas, la verdadera fraternidad se demuestra no con palabras sino con hechos fehacientes. Nosotros los justicialistas tenemos un aforismo que dice: "Mejor que decir es hacer; y mejor que prometer, es realizar".
¡Cuba y Argentina lo están demostrando en la práctica!
Las revoluciones no pueden ser idénticas en todos los países porque tampoco todos los países son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos.
Pero es indudable que la necesidad de una unidad latinoamericana será la única posibilidad de libertad real para nuestro continente. A esta meta debemos concurrir todos de inmediato, para poder elevar nuestra voz con seguridad y respaldo en el seno de ese Tercer Mundo que garantizará nuestro desarrollo futuro y la libertad en lo económico, político y social.
Tanto usted amigo Fidel, como yo, llevamos muchos años de permanente lucha revolucionaria. Ello otorga una experiencia invalorable que es preciso transmitir a la juventud, para evitarle atrasos que se pagan siempre con dolor y sangre, inútilmente. La pujanza viril de la vida joven, para rendir verdaderos frutos a la Patria, debe ir acompañada de la cuota de sabiduría que otorga la experiencia.
La responsabilidad que pesa sobre nuestros hombres no es ya la de realizar la revolución que cada uno de nuestros ideales concibe como lo mejor para su pueblo, sino enseñar a nuestros descendientes a consolidarla. Para ello, tenemos dos caminos: tiempo o sangre.
Tiempo sobra. La historia nos enseña cómo los excesos vuelven finalmente a su cauce habitual.
Sangre, falta. Puesto que somos un continente descapitalizado, que precisa su puesta en marcha por medio de la unidad fraternal, donde los intereses individuales sean considerados y respetados, cuando los mismos no afecten a la comunidad latinoamericana; y en ese desarrollo necesitaremos aumentar al máximo los habitantes en el continente.
¡En fin! Todo esto quiere decir que la tarea no se termina mientras uno viva. Pero bien vale la pena vivir y morir por un ideal que trasciende a los pueblos.
El señor Gelbard le contará cómo marchan nuestras cosas y confío en que todo marchará bien. Reciba un cordial saludo y mi afecto sincero.

¡Un gran abrazo!


Juan Perón

Luis Mattini, miembro de la cúpula del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), se dirigió a La Habana a finales de 1973 buscando el apoyo de Fidel.

Mattini y Fidel se reunieron el 4/01/1974 , hablaron durante varias horas y finalmente el Comandante le negó el apoyo que buscaba para el lanzamiento de la guerrilla rural en el monte tucumano, al que el ERP esperaba convertir en “la Sierra Maestra argentina”.

Fidel le expresó a Mattini: "Hágale llegar a los compañeros del ERP mi pedido de que no combatan al gobierno del General Perón porque es un patriota y uno de los emancipadores más grandes que ha dado América Latina".
No le hicieron caso.

Cuando el General Perón entró en la inmortalidad Fidel expresó: “La muerte de Juan Domingo Perón no sólo es una gran pérdida para el pueblo argentino, sino para todo el mundo”, sostuvo. Fidel Castro, por su lado, expresó: “La noticia me hizo mucho daño. Tuve una terrible sensación de abatimiento y tristeza… siempre será recordado aquí como un patriota latinoamericano y un amigo de Cuba y de su pueblo”.

Dos anécdotas para finalizar, en marzo de 1974 el matrimonio Ceasescu visitó al General Perón de modo oficial, como parte de una gira que incluyó Guinea y Liberia (el líder socialista rumano siempre tuvo un especial interés por ayudar a los países africanos en su desarrollo nacional). El General recibió la gran medalla de “Héroe de la República Socialista de Rumania”.







En una ocasión dirigentes argentinos de Vanguardia Comunista viajaron a Albania para entrevistarse con Enver Hoxha. Luego de un rato de haber iniciado la entrevista, Enver Hoxha le preguntó a aquellos dirigentes que se habían definido como “marxistas, leninistas, maoístas y pro-Albania” ¿Porqué no son peronistas?



Finalizo con un fragmento de la carta que el General le envió a Fidel que me parece clave: “Las revoluciones no pueden ser idénticas en todos los países porque tampoco todos los países son iguales, ni todos los pueblos tienen la misma idiosincrasia. Es preciso que cada uno actúe dentro de su soberanía con sus propios métodos”.

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