domingo, 30 de noviembre de 2025

La guerra civil del fútbol argentino

 

La guerra civil del fútbol argentino.


La puja por un negocio multimillonario



Hace ya bastante tiempo que nuestro fútbol se ha ensombrecido bajo un halo de sospechas, teorías conspirativas, arbitrajes escandalosos, cambios reglamentarios sobre la marcha y equipos, que según algunos/as son favorecidos por la conducción de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA)

Para el poder real y sus voceros, el presidente de AFA es la personificación del mal. Lo responsabilizan de todos los males que aquejan a nuestro fútbol y lo operan constantemente con la clara intención eyectarlo del cargo y suplantarlo con un "diriGERENTE" afín a sus intereses. En lo personal, Claudio Tapia me parece un mediocre dirigente porque toma pésimas y hasta disparatadas decisiones institucionales. El formato del actual torneo de Primera División es una mamarrachada absoluta. No tiene formato de liga, tampoco de copa y tiene un número desmesurado de equipos que le quita jerarquía a nuestro fútbol. Eso se ve reflejado luego en el rendimiento de nuestros clubes en la Copa Libertadores, que a esta altura es una extensión del Brasileirao. No hay que olvidar que el último club argentino en ganar el máximo certamen continental fue River en 2018. Es cierto que los grandes clubes de Brasil cuentan con presupuestos "europeos", pero no tienen éxito solo por esa razón, también logran imponerse porque supieron diagramar un campeonato local serio, bien organizado, competitivo y dinámico. A mí entender es actualmente la liga más competitiva del mundo.



Volviendo a Claudio Tapia, es justo resaltar también el buen trabajo que viene desarrollando en lo referido a las selecciones nacionales, tanto en la mayor como en las juveniles. Desde su asunción nuestro fútbol ha logrado obtener una Copa del Mundo, dos Copas América y una Finalísima. Nuestra selección paso de un sin fin de frustraciones, que duraron casi tres décadas, a dar vueltas olímpicas en los míticos Maracaná y Wembley. También hay que resaltar el buen trabajo en el desarrollo y la difusión del fútbol femenino.


La verdadera puja que motiva esta "guerra civil futbolera" no es la mejora de nuestro fútbol, es quien se queda con el negocio del fútbol. Es en este punto donde aparecen los partidarios de las SAD con Juan Sebastián Verón como principal vocero.


¿Necesitamos un cambio urgente en nuestro fútbol? A mí entender la respuesta es un rotundo si, pero lo que representa Verón no es el cambio que necesitamos. Yo no quiero que los clubes se conviertan en unidades de negocios que se extingan cuando ya no sean rentables. La solución no es abrirle la puerta al vaciamiento de nuestros clubes y la mejor forma de evitarlo es que sigan perteneciendo a sus socios/as.




No debemos confundirnos, esta confrontación no está motivada por ideologías ni pertenencias partidarias, es una puja de intereses, un botín multimillonario que ninguna de las dos partes está dispuesta a perder. Sin embargo, y a pesar de mis infinitas diferencias de criterio con Claudio Tapia, creo que el representa el mal menor. Las sospechas y las teorías conspirativas se podrían disipar de manera rápida transparentando los arbitrajes. Los dueños del pito deberían rendir cuentas por sus decisiones y asumir las consecuencias profesionales derivadas de ellas.

Respecto de lo organizativo, los formatos se pueden mejorar sin inconveniente de manera gradual. La resolución es sencilla, solo falta voluntad y que los presidentes de los clubes primen al fútbol por sobre cualquier otra cuestión.

Aún estamos a tiempo de mejorar, Claudio Tapia debe entender que cada error que cometa será funcional a los/as que quieren privatizar el fútbol y la verdad es que últimamente viene cometiendo muchos, algunos que verdaderamente lindan con el disparate. Me llama la atención esa continua sucesión de errores, no quiero pensar mal pero me resulta muy difícil distinguir entre la complicidad involuntaria y la voluntaria.



Para finalizar, aún estamos a tiempo de construir un fútbol mejor. Es posible volver a ubicar a nuestra hoy extinta liga en el lugar que históricamente ocupó: entre las cinco mejores del mundo. Si los/así jefes/as de Verón se adueñan de nuestro fútbol, ya no habrá vuelta atrás y habremos partido definitivamente parte de nuestro patrimonio cultural y popular.




No hay comentarios:

Publicar un comentario