La
guerra civil del fútbol argentino.
La puja por un negocio multimillonario
Hace
ya bastante tiempo que nuestro fútbol se ha ensombrecido bajo un
halo de sospechas, teorías conspirativas, arbitrajes escandalosos,
cambios reglamentarios sobre la marcha y equipos, que según
algunos/as son favorecidos por la conducción de la Asociación del
Fútbol Argentino (AFA)
Para
el poder real y sus voceros, el presidente de AFA es la
personificación del mal. Lo responsabilizan de todos los males que
aquejan a nuestro fútbol y lo operan constantemente con la clara
intención eyectarlo del cargo y suplantarlo con un "diriGERENTE"
afín a sus intereses. En lo personal, Claudio Tapia me parece un
mediocre dirigente porque toma pésimas y hasta disparatadas
decisiones institucionales. El formato del actual torneo de Primera
División es una mamarrachada absoluta. No tiene formato de liga,
tampoco de copa y tiene un número desmesurado de equipos que le
quita jerarquía a nuestro fútbol. Eso se ve reflejado luego en el
rendimiento de nuestros clubes en la Copa Libertadores, que a esta
altura es una extensión del Brasileirao. No hay que olvidar que el
último club argentino en ganar el máximo certamen continental fue
River en 2018. Es cierto que los grandes clubes de Brasil cuentan con
presupuestos "europeos", pero no tienen éxito solo por esa
razón, también logran imponerse porque supieron diagramar un
campeonato local serio, bien organizado, competitivo y dinámico. A
mí entender es actualmente la liga más competitiva del mundo.

Volviendo
a Claudio Tapia, es justo resaltar también el buen trabajo que viene
desarrollando en lo referido a las selecciones nacionales, tanto en
la mayor como en las juveniles. Desde su asunción nuestro fútbol ha
logrado obtener una Copa del Mundo, dos Copas América y una
Finalísima. Nuestra selección paso de un sin fin de frustraciones,
que duraron casi tres décadas, a dar vueltas olímpicas en los
míticos Maracaná y Wembley. También hay que resaltar el buen
trabajo en el desarrollo y la difusión del fútbol femenino.
La
verdadera puja que motiva esta "guerra civil futbolera" no
es la mejora de nuestro fútbol, es quien se queda con el negocio del
fútbol. Es en este punto donde aparecen los partidarios de las SAD
con Juan Sebastián Verón como principal vocero.
¿Necesitamos
un cambio urgente en nuestro fútbol? A mí entender la respuesta es
un rotundo si, pero lo que representa Verón no es el cambio que
necesitamos. Yo no quiero que los clubes se conviertan en unidades de
negocios que se extingan cuando ya no sean rentables. La solución no
es abrirle la puerta al vaciamiento de nuestros clubes y la mejor
forma de evitarlo es que sigan perteneciendo a sus socios/as.
No
debemos confundirnos, esta confrontación no está motivada por
ideologías ni pertenencias partidarias, es una puja de intereses, un
botín multimillonario que ninguna de las dos partes está dispuesta
a perder. Sin embargo, y a pesar de mis infinitas diferencias de
criterio con Claudio Tapia, creo que el representa el mal menor. Las
sospechas y las teorías conspirativas se podrían disipar de manera
rápida transparentando los arbitrajes. Los dueños del pito deberían
rendir cuentas por sus decisiones y asumir las consecuencias
profesionales derivadas de ellas.
Respecto
de lo organizativo, los formatos se pueden mejorar sin inconveniente
de manera gradual. La resolución es sencilla, solo falta voluntad y
que los presidentes de los clubes primen al fútbol por sobre
cualquier otra cuestión.
Aún
estamos a tiempo de mejorar, Claudio Tapia debe entender que cada
error que cometa será funcional a los/as que quieren privatizar el
fútbol y la verdad es que últimamente viene cometiendo muchos,
algunos que verdaderamente lindan con el disparate. Me llama la
atención esa continua sucesión de errores, no quiero pensar mal
pero me resulta muy difícil distinguir entre la complicidad
involuntaria y la voluntaria.
Para
finalizar, aún estamos a tiempo de construir un fútbol mejor. Es
posible volver a ubicar a nuestra hoy extinta liga en el lugar que
históricamente ocupó: entre las cinco mejores del mundo. Si los/así
jefes/as de Verón se adueñan de nuestro fútbol, ya no habrá
vuelta atrás y habremos partido definitivamente parte de nuestro
patrimonio cultural y popular.
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